Anécdota en el ascensor

Una muy buena amiga me invitó el sábado a su departamento en Providencia para celebrar sus 28 años. Ella vive en el piso 16.

Luego de ingresar al ascensor, también lo hizo un señor de unos 50 años, canoso, de 1.55cm y con una apariencia descuidada. No me había percatado que él estaba tras de mí porque cuando estoy sola no me fijo en mi alrededor.

Lo curioso fue que cuando se subió al ascensor, estalló de la risa y su baba salpicó en mi boca y fue realmente asqueroso.Me limpié como si nada hubiese sucedido; lo entendía de alguna manera porque yo también me río así (lamentablemente, jaja).

Desde ese segundo supe que nuestro viaje en ascensor no sería uno común y corriente.

No dejaba de reírse, y mietras las carcajadas aumentaban su volúmen, me decía “disculpe señorita, ¡no sé qué me pasa!”, y yo sólo le devolvía la mirada riéndome con él, de él y de su risa porque era muy contagiosa. ¡Estaba al borde de las lágrimas!

Pero, ¿de qué se ríe? – le pregunté mientras lo miraba hacia abajo, pues andaba con tacos y medía 1.75cm.

¡No sé! Discúlpeme – me respondió entre risas mientras se apoyaba en la esquina izquierda del ascensor y se tiraba hacia el suelo, tapándose la cara.

Soy adicta a las redes sociales, en especial a las instagram stories, y fue por ello que, por una vez en la vida, decidí tener ese épico encuentro sólo para mí, en mi memoria, sin grabar con mi celular.

Kids on The Block, ¿los conoce? ¿Los Backstreet Boys? – me preguntó el señor aguantándose la risa.

Mi cerebro me indicaba que esta conversación tampoco era algo normal… ¿Quién habla de las boybands? jajaja¡Y de antaño más encima!

¡Por supuesto que los conozco! ¿De eso se ríe? – le dije esperando el chiste.

No, pero ellos eran de los años 90′ 80′ Yo soy del 80′ pues.

Fue en ese momento que pensé: “shit! Estoy frente a un personaje: no me responde nada, habla tonteras y se ríe sin razón; tengo que preguntarle su nombre antes de que se baje en su piso”.

Entre las tonteras que hablaba -porque realmente él preguntaba cosas extrañas-, me preguntó si sabía de música y con ello, si conocía a Nicole, la “cantante rubiecita”.

¡Claro que la conozco! Me encanta ella – le dije mientras ibamos llegando al piso donde él iba.

Salí con ella. Fui su pinche – me comentó el caballero, entre risas (todavía)

Le seguí el juego. Bajó del ascensor y le pregunté su nombre. Se devolvió y antes que se cerraran las puertas, puso su cuerpo.

“Me llamo Jaime. Jaime xxx”, y me lanzó un beso con su mano izquierda…

Ahora era yo la que tenía un ataque de risa.

 

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One comment

  1. Phaeto · agosto 4

    Reblogueó esto en Phaetoy comentado:
    Esta anécdota me encanto por que me recuerda ver el lado agradable a las cosas.

    Le gusta a 1 persona

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